lunes, septiembre 12

Eddie Vedder - Ukelele songs

¿Qué se puede esperar de un disco que en su titulo, avisa de qué se trata? En un principio no mucho, dado que el ukelele no es un instrumento de uso habitual en el universo rock. Pero este es el disco de Eddie Vedder, el fuego dentro del fuego —léase Pearl Jam. Alguien a quien nunca le gustó ir en el mismo sentido que la corriente desde los inicios de los 90’s hasta la actualidad. El resultado de este su segundo trabajo como solista es el mismo que uno sentiría al estar contemplando una foto en blanco y negro. Una fantástica foto en blanco y negro, con sus cambios sutiles de tonos, sus sombras y sus espacios en blanco que muestran/dicen más de lo que se ve/oye. 

El disco comienza con Can´t Keep, (Rioct Act 2002) la primera canción en la que empleó el ukelele —sin tomar en cuenta Son Forget, porque en palabras de Vedder: “los acordes son un robo desvergonzado” a Blue, Red and Grey de The Who. 



“...Este es el adiós” Vedder rasguea mientras juega a morir, su voz no lanza sus aullidos característicos pero el sufrimiento y la soledad están ahí, presentes; como en la tapa del disco, un hombre sentado frente a su máquina de escribir, ubicado en las profundidades del océano. 

El instrumento protagonista del disco dibuja líneas melódicas que dan el espacio necesario para que Eddie suspire y susurre sus letras, como si dos sonidos solitarios se estuvieran buscando en la lejanía pero jamás encontrándose. En Broken Heart el punteo del ukelele tiene el mismo ritmo que tienen las olas del mar. Ésta última, más Goodbye y Satelite son los puntos altos del disco. No olvidar que otra de las perlitas del disco es la participación en los coros de Cat Power, pareciera que su voz estuviera un paso detrás de la de Vedder, intentando alcanzarlo en Tonight You Beong To Me. Celulares que interrumpen, el sonido metálico que tienen los encendedores, un re-versión de un tema de The Mamas and the Papas y alguna maldición por no tocar el acorde deseado hacen de Ukelele Songs el disco punk más minimal del año. 

Y si se preguntan el porqué del retraso de esta reseña, dado que el disco ya salió hace algunos meses, fue porque no tuve el tiempo ni el valor para quitarme los audífonos, mientras lo escuchaba una y otra vez. El botón de Stop desapareció.

Si te mueres por escuchar el disco, clic aquí