lunes, febrero 11

La Maga



Las huellas en el cielo no serán descifradas,

por tu humanidad que vive de ellas.

Acostada sobre la corriente, duplicándote

te sitúas al centro del vuelo, mirándote sumergir

te sitúas al costado de las emociones,

para abrir la puerta que siempre estuvo abierta,

entonces no habrá distancias.

Duermes a tu lado, olvidando saludar a los relojes

con los ojos abiertos ves a la muerte y el sueño

y eres tú y mil más: en el desierto, en un basural, corriendo con el diablo

meditando a la sombra del mar, ese mar que se sitúa en tu lengua

volviéndose alma, volviéndose daga, volviéndose aire fúnebre en el tiempo

en el que tus huesos cesaron de latir
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