miércoles, noviembre 25

Nicotine

Tocá un cigarrillo y encende un blues.

La primera vez que fumé un cigarrillo, fue en el colegio en cuarto medio, pero aquella vez no fue un suceso memorable sino algo pasajero y banal sin importancia.


Sin embargo ya en la universidad en primer semestre, el tener un cigarrillo entre los dedos se convirtió en señal de distinción. Aceptémoslo, los primeros 6 meses en la U están hechos para hacer cosas nuevas: dormir en las mañanas hasta las 10 am, quedarte a almorzar con tus amigos después del vibrante partido de futbolín,  llegar a casa a las 10 de la noche, ir de vez en cuando a los cafés de la España, tomar tus primeros tragos y por supuesto empezar a fumar Derby Antiguo, (es lo más económico que existe) teniendo la ilusión de poder tener la voz de algún blusero de Memphis.



Recuerdo que fumábamos como chimeneas, en todo lado y a cualquier hora, se terminaba uno y a prender otro ¡la vida se nos iba en ello!


Al término del primer semestre, sin embargo, las cosas tienden a tranquilizarse y todo ese ritmo caótico tuvo su fin; de esa manera, paulatinamente empecé a fumar cada vez menos, hasta considerarlo como un recuerdo fugaz. Y así pasé un largo tiempo alejado de los Camel, LM, Derby y demás tabacos habidos y por haber.


Pero el camello que siempre sonrie no iba a torcer su brazo tan fácilmente, toda esta tranquilidad llego a su fin al concluir el 2007, había tenido un año agotador académicamente y con mis amigos festejamos la llegada de las anheladas vacaciones, y en uno de esos festejos conmemorativos, por supuesto que hubo cigarritos por doquier, ¡ahh que delicia volver a sentir a mis pulmones ponerse agresivos!


Luego vino el 08, y ya no había nada que festejar; el encender un cigarro entonces, se convirtió en una forma de hacerle el aguante a toda la adversidad. Una forma más agradable de destilar la rabia e ira que sentía por aquellos tiempos. Y es en esa temporada, donde las ganancias del LM Azul, Camel, Marlboro, Extra, Exclusive y Camba (una marca X) subieron un poco más ya que por un año y medio estuve entre 6 y 9 cigarros diarios.


Esos números, 6 y 9, me parecían muy inferiores a comparación de las cajetillas que otros acababan por día; pero todo mi círculo de amistades empezó a decir viejas frases que nunca pasan de moda: "¡basta, para de fumar!", "cuida tu salud", "¿y tus pulmones", "ya eres un adicto a la nicotina"; incluso recuerdo que una vez mi vieja, dejó en mi escritorio unos afiches contra el tabaquismo. Pero nada, si de algo quería morir por aquel entonces, era de cáncer de pulmón ya que  consideraba que esa era una manera de suicidarse a largo plazo y esa era mi meta final.


Ante tantas quejas de mis amigos no fumadores (que con el tiempo cayeron igual jajá) y algún pinchazo de mi conciencia, termine por convencer a todos, explicándoles repetidas veces (incluso a mí mismo) que en esta vida hay ciclos y que éste, al igual que otros, llegaría a su fin de una u otra forma, sólo había que tener la paciencia necesaria. Y es que soy así, un hombre de ciclos, de biciclos y de triciclos.


Y efectivamente, eso fue lo que ocurrió, este año mi "consumo" (que feo suena) se ha reducido drásticamente. Ocasionalmente enciendo uno y ya no tengo el ánimo para un segundo, salvo en días de lluvia o de odio al mundo; pero ya no lo hago como si la vida se me fuera en ello. Esa chispa ha desaparecido. Además que los cigarros están cada vez más caros, uno de los mártires de la inflación fue precisamente el LM Azul y ni que decir de los Camel y Marlboro.


Viendo un afiche de cigarros, me acordé de estas cosas. Así que decidí dedicarle este post a ese querido vicio humeante y amargo, como la fuckin vida.


Pd.- Me quedé con las ganas de fumar Gauloises, ¡ya no llegan por estos lados!

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