miércoles, enero 5

Nudo


Nuevo año y nuevos propósitos, en este caso son tres los deseos, tras haber comido 12 uvas y soplar 25 velas.
  • Poder convertirme en el octavo Arcade Fire o el sexto Radiohead
  • Aprender, de una vez, a tocar guitarra
  • Publicar Alter (Fu)ego
Dicho esto, volvamos a lo nuestro, la poesía. En esta ocasión: Nudo, un trabajo que tardó mucho en ser publicado, debido a que perdí la hoja con las correcciones y sugerencias que había realizado la chica del bosque. Lo siento. Por suerte tuvo la amabilidad de volver a realizarlas.

Para este post tenemos el gran honor de contar con una de las pinturas de Dalí: "Sueño causado por el revoloteo de una abeja en torno a una granada, un segundo antes de despertar". Mi favorita de lejos.






(Todos los caminos acaban en) Nudo

Tengo un laberinto atravesado en mi garganta.
Para huir del silencio,
mi voz debe encontrar la salida
transitando callejones de arena seca
arrastrándose por mi lengua seca
que no ha probado dolores.

Miro el cielo con su destrucción sucesiva  de envolturas,
ha dejado en libertad
a una mujer dormida,
ajena a la gravedad.
jamás podré despertarla
con palabras que forman un laberinto afónico

Los peces de Tokio han jurado devorarse mis ojos
en una acto ceremonial sin sobresaltos para ninguno de los dos.
No recuerdo el equilibrio,
porque los engranajes del viento están restaurados.
En el parque una serpiente engulle un árbol
y se multiplica a través de la raíz,
desearía tener sus boca ciega para engullirme al sol.

No hay alteración de colores en penas infrarrojas.




Con este poema participo en el tercer Concurso de Poesía de Heptagrama
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