jueves, junio 8

Cementerio Club #4




Va con días de retraso, pero va.

El trenzado cuasi ochentoso

La playlist de esta semana viene con distorsiones, pedales y electricidad en todas sus notas. Comenzamos con los Meat Puppets y su disco titulado simplemente II publicado allá por 1984. Es en este año, mejor dicho década, donde nos vamos a detener un rato.

Prejuicio inicial: la década de los 80's poco o nada le ha aportado a la música y si queremos ir un poco más lejos, a la cultura. Una década para el olvido donde lo que más se recuerda son el desmedido uso de sintetizadores, la música disco, el hair metal, el heavy metal, el trash metal, Ronald Reagan y esas vinchas que la gente utilizaba para ir al gimnasio (¿alguien recuerda aquél video de Olivia Newton John?¿Physical? pincha aquí). Ah y mucha coca, repito mucha pero mucha coca.

Es en este escenario donde transitaban los Meat Puppets con su guitarra envolvente en Aurora Borealis, tema netamente instrumental que está muy bien logrado. No se extrañan las voces, no hay un segundo de desperdicio; el segundo aporte de esta banda viene con Oh me, canción archiconocida por la versión acústica que hizo Nirvana en el ya mítico Unplugged in New York. En esta versión original podemos apreciar el timbre de Curt Kirkwood, que tiene un cierto parecido a Jeff Buckley. Sumado a ello, van guitarras que rozan la desafinación, como si la banda recién estuviera calentando motores, lo que le da a la canción el tono relajado, pero es la voz de Kirkwood la que dota de chispa a la canción. En mi opinión esta versión es ligeramente superior a la de Cobain y compañía. Nirvana no logra retratar la furia y decepción en "I can't see the end of me, my whole expanse I cannot see".

En esta exploración del submundo de los 80's nos adentramos en el universo de Dinosaur Jr. verdaderos dinosaurios de la música que aún siguen rotando por los escenarios, actualmente con su formación original nuevamente reunida. El disco en cuestión es You're living over me, más distorsión, más gritos; este es el inicio del noise. A diferencia de Sonic Youth (al menos en su primera etapa) Dinosaur Jr sabe colocar perlitas de melodías pegadizas, ganchos con la guitarra que sirven como mano amiga  que te jala al interior del pogo, es decir al ruido y la desincronización de los sentidos. Los temas elegidos de este muy buen segundo disco de la banda son Little fury things y Lose que es puro viaje guitarrero sin concesiones. 

Y ya que estamos con el noise, es imposible mencionarlo sin aludir a otro de sus arquitectos, Sonic Youth. Pues eso, ya los mencionamos, listo.

Nos hubiera encantado poner un par de canciones de la juventud sónica, pero en su lugar decidimos incluir en la lista el nuevo trabajo de uno de sus miembros, Rock N Roll consciousness es el disco, y el  héroe e ídolo eterno: Thurston Moore  que se saca de la manga un trabajo altamente recomendable porque los ocho minutos instrumentales de Exalted, con la que inicia el disco, son de alto vuelo. Thurston sigue sonando a Sonic Youth, creando paisajes sonoros que van cambiando de forma a medida que se avanza; al inicio inofensivos y a ratos repetitivos; pero luego construye la vorágine misma, todo estalla y nadie puede salir. Es en ese momento que Moore cambia de paleta, pinta la oscuridad y los relámpagos  a la vez (no hay otra forma de describirlo). Todas las guitarras del mundo parecen unirse en un solo sonido, destructivo, infernal y cuando todo vuelve a la calma Thurston se acerca al micrófono y dice "She is the future, and the prophetess". De seguro que no está hablando de Kim Gordon.

La mejor canción del año es la que cierra el disco, Aphrodite. No hay ni habrá nada mejor en el 2017 que esta canción ¿la clave de éxito? la línea de bajo que queda sola y al descubierto en mitad de la canción. Casi se puede ver a la banda zapando en el estudio: bajo y batería sincronizados mirándose a los ojos, mientras Thurston está del otro lado, de rodillas jugando con los efectos de su guitarra, inventando nuevas formas de tocar lo inexplicable.

"I was living in a Devil town, didn't know it was a Devil town" canta un Daniel Johnston totalmente abatido por las circunstancias, sin ningún acompañamiento, sólo él. Cuando se habla de Daniel los primeros discos que vienen a cuento son Yip jump music y sobre todo el célebre Hi how are you?. Son  trabajos luminosos, de mucha inocencia y con amplio sentido del humor. El mundo idealizado donde Daniel habla del amistoso fantasma Gasper. Nada de eso ocurre en 1990, un álbum oscuro donde el demonio le respira en la nuca a Daniel: de a poco le está ganando la batalla por su mente y él lo sabe. Este es el inicio del largo calvario que le tocará afrontar en los siguientes años. Don't play cards with Satan es uno de los momentos más dramáticos del disco, registrado en vivo, donde se puede oír la voz temblorosa de Daniel lleno de ira cantando esta especie de blues-mantra-protección contra el demonio. Al final Johnston no puede más, es vencido y solo atina a gritar "Satan Satan" ante un publico estupefacto que aplaude tímidamente. Ah y este disco originalmente estaba planeado editarse y llamarse 1989. Así que seguimos en sintonía ochentosa.


Cabos Sueltos


En esta ocasión los cabos vienen sueltos por una banda que orbitó alrededor del grunge y lo alternativo en los 90's, Hablamos de Pavement con  su desigual y extenso Wowee Zowee. Si bien no hay un norte en el sonido ni en  las ideas, se pueden encontrar a las joyas de la casa en Rattled by the rush y  Grave Architecture, quizás la mejor canción de toda la discografía de la banda con ese inicio tranquilo que paulatinamente se degenera en solos de guitarra y gritos del buen Stephen Malkmus, que dicho sea de paso tiene una respetable carrera solista.

Y en la anterior playlist habíamos hablado de Gilberto Gil haciendo un cover a Blind Faith, pues en éste nos va a servir para cerrar este sector. La fe ciega que  Eric Clapton le tenía al éxito de esta banda  queda por demás justificada con este único álbum y sobre todo con esta canción que definitivamente no suena para nada a Cream pese a que Clapton y Ginger Baker vuelven a encontrarse en este proyecto. Blind Faith es distinto en gran parte al aporte de Steve Winwood que a ratos hace de líder de la banda y aporta un puñado de canciones poderosas eliminando todo rastro del pasado Clapton-Baker; lamentablemente el afán de obtener un mayor protagonismo y el agotador calendario de conciertos, tocando todas las noches casi lo mismo,  afectó a la estabilidad emocional de la banda que terminó por separarse. Eric Clapton ya había comenzado a obsesionarse con Pattie Boyd y con ello el inicio de su etapa oscura, no obstante habría un último rayo de luz: Layla.

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