miércoles, febrero 11

Suite

Suite

En agujas, en hilos de sed
para alcanzar la sien de los ángeles.
Mis dedos alcanzan su cara
y pienso que nada ha ocurrido
¿Para qué mirar un rostro despedazado, suspendido en la pradera?

El tiempo se prolonga al confundirse en tu nombre
que es como dormir en una balsa
circundando a un astro, durmiéndolo al estallar.
Fácil manera de atravesar el limbo.

Quiero susurrarte alguna vez, heroína sangrante
que tus días serán mordidos por el viento
y que la vida no transcurre al caminar
sino al golpearse con la gente que va apresurada.

Y a lo lejos un hombre le prende fuego a sus cabellos,
su cuerpo atardece.
Desciendo, desciendo
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