miércoles, octubre 10

Tame Impala - Lonerism


Tras el  auspicioso  debut con Innerspeaker, los Tame Impala fueron objeto de elogiosos comentarios, además de  participar en la versión norteamericana del Lollapaloza y realizar una gira que los trajo por  Sudamérica -Argentina, Chile y Brasil concretamente-;  es decir, conseguir la aclamación mundial gracias a ese sonido psicodélico y de riffs que traen reminiscencias de los 70’s o de alguna época mejor. Nada mal para un  disco debut.
Los inconvenientes surgen con lo que vendrá después, el disco sucesor muchas veces no está a la altura de las altas expectativas que dejó el primero. Quizás esta sea una de las razones para que Lonerism inicie con  una voz cansada repitiéndose a sí misma: “tengo que estar por encima, tengo que estar por encima”, la batería pasada a través de ecos, también  se une a esa especie de mantra contra la  fama instantánea (¿?),  mientras el vocalista Kevin Parker parece poner orden a la situación con ese tono relajado ya característico, como quien surfea en el mar disfrutando de una tarde con olas cada vez más crecientes.

En “Endors Toi” las guitarras se vuelven demenciales, con ese sonido pastoso que  explota a media canción  convirtiéndose en un solo deforme, como una pesadilla en Pepperland, ese mundo que The Beatles supo construir alguna vez. En muchas de las canciones de este disco, los teclados reverberantes tienen un papel predominante a la hora de crear  texturas atmosféricas, como es el caso de “Apocalypse Dreams”: donde la  batería y  piano se ponen frenéticos “Todo está cambiando y no hay nada que pueda hacer. Mi amor está dando vuelta las páginas mientras estoy sentado aquí”.

Es en estas tres canciones poderosas donde descansa la razón de que Lonerism sea la mejor forma de continuar el camino trazado por el primer álbum, esto también debido a que este segundo trabajo haya empezado a ser considerado a las pocas semanas de haber terminado el primer disco con el objetivo de no perder el sonido y la química lograda.

Otro de los puntos altos del disco es “Feel like we only go backwards” o el equivalente a prender una fogata en la playa desierta; el sentimiento de aislamiento ronda las letras de este disco, incluso en la tapa del mismo: el observador que está detrás de una reja que lo separa de la sociedad. “Soledad no deliberada” aclararía Parker al ser consultado por este aspecto. “Elephant”, la canción más  rocker del disco, con sus guitarras ásperas y el bajo bien al frente con su ritmo marchante, sirve de contraste a  la armonía reinante en Lonerism, el disco de la banda que se ha empezado a devorar el mundo desde hace ya un buen rato.


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