jueves, junio 8

Cementerio Club #4




Va con días de retraso, pero va.

El trenzado cuasi ochentoso

La playlist de esta semana viene con distorsiones, pedales y electricidad en todas sus notas. Comenzamos con los Meat Puppets y su disco titulado simplemente II publicado allá por 1984. Es en este año, mejor dicho década, donde nos vamos a detener un rato.

Prejuicio inicial: la década de los 80's poco o nada le ha aportado a la música y si queremos ir un poco más lejos, a la cultura. Una década para el olvido donde lo que más se recuerda son el desmedido uso de sintetizadores, la música disco, el hair metal, el heavy metal, el trash metal, Ronald Reagan y esas vinchas que la gente utilizaba para ir al gimnasio (¿alguien recuerda aquél video de Olivia Newton John?¿Physical? pincha aquí). Ah y mucha coca, repito mucha pero mucha coca.

Es en este escenario donde transitaban los Meat Puppets con su guitarra envolvente en Aurora Borealis, tema netamente instrumental que está muy bien logrado. No se extrañan las voces, no hay un segundo de desperdicio; el segundo aporte de esta banda viene con Oh me, canción archiconocida por la versión acústica que hizo Nirvana en el ya mítico Unplugged in New York. En esta versión original podemos apreciar el timbre de Curt Kirkwood, que tiene un cierto parecido a Jeff Buckley. Sumado a ello, van guitarras que rozan la desafinación, como si la banda recién estuviera calentando motores, lo que le da a la canción el tono relajado, pero es la voz de Kirkwood la que dota de chispa a la canción. En mi opinión esta versión es ligeramente superior a la de Cobain y compañía. Nirvana no logra retratar la furia y decepción en "I can't see the end of me, my whole expanse I cannot see".

En esta exploración del submundo de los 80's nos adentramos en el universo de Dinosaur Jr. verdaderos dinosaurios de la música que aún siguen rotando por los escenarios, actualmente con su formación original nuevamente reunida. El disco en cuestión es You're living over me, más distorsión, más gritos; este es el inicio del noise. A diferencia de Sonic Youth (al menos en su primera etapa) Dinosaur Jr sabe colocar perlitas de melodías pegadizas, ganchos con la guitarra que sirven como mano amiga  que te jala al interior del pogo, es decir al ruido y la desincronización de los sentidos. Los temas elegidos de este muy buen segundo disco de la banda son Little fury things y Lose que es puro viaje guitarrero sin concesiones. 

Y ya que estamos con el noise, es imposible mencionarlo sin aludir a otro de sus arquitectos, Sonic Youth. Pues eso, ya los mencionamos, listo.

Nos hubiera encantado poner un par de canciones de la juventud sónica, pero en su lugar decidimos incluir en la lista el nuevo trabajo de uno de sus miembros, Rock N Roll consciousness es el disco, y el  héroe e ídolo eterno: Thurston Moore  que se saca de la manga un trabajo altamente recomendable porque los ocho minutos instrumentales de Exalted, con la que inicia el disco, son de alto vuelo. Thurston sigue sonando a Sonic Youth, creando paisajes sonoros que van cambiando de forma a medida que se avanza; al inicio inofensivos y a ratos repetitivos; pero luego construye la vorágine misma, todo estalla y nadie puede salir. Es en ese momento que Moore cambia de paleta, pinta la oscuridad y los relámpagos  a la vez (no hay otra forma de describirlo). Todas las guitarras del mundo parecen unirse en un solo sonido, destructivo, infernal y cuando todo vuelve a la calma Thurston se acerca al micrófono y dice "She is the future, and the prophetess". De seguro que no está hablando de Kim Gordon.

La mejor canción del año es la que cierra el disco, Aphrodite. No hay ni habrá nada mejor en el 2017 que esta canción ¿la clave de éxito? la línea de bajo que queda sola y al descubierto en mitad de la canción. Casi se puede ver a la banda zapando en el estudio: bajo y batería sincronizados mirándose a los ojos, mientras Thurston está del otro lado, de rodillas jugando con los efectos de su guitarra, inventando nuevas formas de tocar lo inexplicable.

"I was living in a Devil town, didn't know it was a Devil town" canta un Daniel Johnston totalmente abatido por las circunstancias, sin ningún acompañamiento, sólo él. Cuando se habla de Daniel los primeros discos que vienen a cuento son Yip jump music y sobre todo el célebre Hi how are you?. Son  trabajos luminosos, de mucha inocencia y con amplio sentido del humor. El mundo idealizado donde Daniel habla del amistoso fantasma Gasper. Nada de eso ocurre en 1990, un álbum oscuro donde el demonio le respira en la nuca a Daniel: de a poco le está ganando la batalla por su mente y él lo sabe. Este es el inicio del largo calvario que le tocará afrontar en los siguientes años. Don't play cards with Satan es uno de los momentos más dramáticos del disco, registrado en vivo, donde se puede oír la voz temblorosa de Daniel lleno de ira cantando esta especie de blues-mantra-protección contra el demonio. Al final Johnston no puede más, es vencido y solo atina a gritar "Satan Satan" ante un publico estupefacto que aplaude tímidamente. Ah y este disco originalmente estaba planeado editarse y llamarse 1989. Así que seguimos en sintonía ochentosa.


Cabos Sueltos


En esta ocasión los cabos vienen sueltos por una banda que orbitó alrededor del grunge y lo alternativo en los 90's, Hablamos de Pavement con  su desigual y extenso Wowee Zowee. Si bien no hay un norte en el sonido ni en  las ideas, se pueden encontrar a las joyas de la casa en Rattled by the rush y  Grave Architecture, quizás la mejor canción de toda la discografía de la banda con ese inicio tranquilo que paulatinamente se degenera en solos de guitarra y gritos del buen Stephen Malkmus, que dicho sea de paso tiene una respetable carrera solista.

Y en la anterior playlist habíamos hablado de Gilberto Gil haciendo un cover a Blind Faith, pues en éste nos va a servir para cerrar este sector. La fe ciega que  Eric Clapton le tenía al éxito de esta banda  queda por demás justificada con este único álbum y sobre todo con esta canción que definitivamente no suena para nada a Cream pese a que Clapton y Ginger Baker vuelven a encontrarse en este proyecto. Blind Faith es distinto en gran parte al aporte de Steve Winwood que a ratos hace de líder de la banda y aporta un puñado de canciones poderosas eliminando todo rastro del pasado Clapton-Baker; lamentablemente el afán de obtener un mayor protagonismo y el agotador calendario de conciertos, tocando todas las noches casi lo mismo,  afectó a la estabilidad emocional de la banda que terminó por separarse. Eric Clapton ya había comenzado a obsesionarse con Pattie Boyd y con ello el inicio de su etapa oscura, no obstante habría un último rayo de luz: Layla.

lunes, mayo 29

Cementerio Club #3



Se inicia un nuevo ciclo en el blog debido entre muchas razones a la poca paciencia para elaborar reseñas y la capacidad nula para escribir cuentos, mucho menos poemas. Es así que el staff de marketing en una de sus habituales reuniones de viernes que nunca llegaban a nada, tuvo la idea de elaborar un playlist para matar el rato mientras jugaban al pool.   

Cementerio Club tiene este esbozo de plan:
  • Una playlist semanal, que se dividirá en dos partes: trenzado y cabos sueltos. El primero consistirá en artistas unidos por alguna circunstancia o influencia común y el segundo es random puro, un homenaje a la aleatoriedad.
  • La confección de la playlist dependerá de lo que el departamento de redacción vaya oyendo en la semana. Si se le da por obsesionarse con una sola canción en ese lapso de tiempo, sonamos todos. El departamento de redacción es el cáncer de este blog.
  • Se intentará elaborar un post por cada playlist; pero lo más probable eso no ocurra tan seguido.
  • A veces la playlist cambiará de nombre pero la guía es la numeración.
  • Te amo The Strongest.
Invisible Natural - Cementerio Club.

Playlist#3

El Trenzado
El detonador de este número viene dado por una banda ya mítica del rock brasileño, Os Mutantes, que abren la playlist con dos canciones pertenecientes a su segundo álbum llamado simplemente Mutantes. La música de este grupo es psicodelia cáustica, dura y sin concesiones; en este disco se pueden oír arpas, theremin, trompetas, voces pasadas a distinta velocidad entre muchas distorsiones más. Mutantes suena chirriante en su primera oída sin demasiada melodía, como el momento más lisérgico de un viaje donde lo único a lo que te puedes aferrar es a la confusión; sin embargo en todo el mar de ácido empiezan a aparecer perlitas; Fuga Nº11 y Día 36. El primero con un arpegio de guitarra de raíces bossa nova y la voz de Rita Lee dulce y cálida que habla de irse de casa, quizás por eso la inclusión del arpa en medio de la canción a modo She's leaving home de los Beatles. El segundo tema con la voz de Arnaldo distorsionada, logra un efecto de ralentización  que dota de un tono lúgubre a la canción que comienza con un "Olvida y no pienses más" y sirve de invitación a ese mundo que los Mutantes iban creando en base a la experimentación y al dejarse llevar por su instinto psicodélico salvaje.

Hablar de los mutantes, es también hablar de Gilberto Gil y Caetano Veloso ya que fueron compañeros de giras además de pertenecer al movimiento tropicalista, piedra fundamental del rock sudamericano, colaborando todos en Tropicália ou Panis et Circensis. Nota: Hubiera sido una fácil elección para la playlist hablar del mencionado álbum por lo que se decidió optar  Mutantes debido al simple hecho de que es un disco Mutante puro y además que nos gusta hacernos la vida a cuadritos.


En el caso de Gilberto el álbum elegido es Gilberto Gil 1971 compuesto enteramente en Londres dado su exilio, uno muy productivo en términos musicales (solo en ese término) ya que le permitió sacarse de la manga un disco fabuloso, alejado de la psicodelia y del blues rock imperante en inglaterra ya que el álbum tiene un aura intimista; pese a ello las canciones elegidas son Mamma y la otra es un cover a Blind Faith, Can't Find My Way Home entonces ¿Gilberto fue o no influido por su entorno? Sí y no, ya que la versión del brasileño está muy lejana a la electricidad de Clapton-Winwood; es acústica pura. La lejanía del hogar está plenamente expresada. 


Otro que estaba exiliado y quería regresar a casa lo antes posible era Caetano Veloso, pero que en su fructífera estadía en Londres participó en el festival de la isla de Wight 1970 con el cabello ensortijado y acompañado por un grupo de hippies que se retorcían, mientras el bahiano se colgaba la de palo y rasgaba los acordes de Shoot me dead ¿quién le hace las palmas y le acomoda el micrófono? No es otro que Gilberto Gil, compañeros de armas sí los hay.

El álbum que entra en esta playlist es Tranza, que debe y tiene que ser considerado como el mejor disco de la década de los 70's un escalón por encima de catedrales como  Dark side of the moon de los floyd o  Berlín de Lou Reed. Es que Tranza es único: es el exilio, el tropicalismo ya lejano, Londres y el reggae. Este es el disco donde todo lo que hace Caetano se convierte en oro. Algún día haré un reseña en exclusiva sobre este disco. Las canciones elegidas son You don't know me -especial la atención a la batería, errática y en ascenso- y Nine out of ten donde el reggae es por primera vez mencionada en una canción y rasgueada en el inicio, aquí especial atención a la guitarra eléctrica que va dibujando un punteo que acompaña y envuelve cálidamente a la voz de Veloso. 

Con semejantes predecesores, el sucesor tenía que estar a la altura de las circunstancias y es nada menos que Beck, fan confeso de los Mutantes y del tropicalismo en sí, que a manera de guiño y amor incondicional publica Mutations, un disco considerado ecléctico por la crítica. Habría que preguntarse cuándo Beck ha trazado una sola ruta en su dirección musical. Nunca. Lo suyo ha sido elaborar sus propias reglas y debido a ello cada disco guarda mucha distancia con su antecesor. La canción elegida para esta ocasión es Nobody's fault by my own, lo que vendría a ser una propuesta mucho más armónica y triste en relación a los brasileños. Como si a los Mutantes se les hubiera acabado el LSD y solo les quedara café destilado, una guitarra, un sitar y un chelo. Ah otro fan de los mutantes era Kurt Cobain. No viene al caso pero se lo anota igual.

Cabos Sueltos   

Los cabos sueltos tienen mucho que ver con lo que era la idea original de la playlist, que apuntaba al rock argentino. Igual este concepto podría hilarse en la concepción de rock sudamericano con la trilogía brasilera expuesta líneas arriba, pero hubiera sido un tiro fácil. Preferimos no hacerlo, solo recordaremos que Maradona es más grande que Pelé.

En 1970 Almendra tenía planeado publicar una ópera rock de la cual sólo quedaron retazos que vendrían a conformar el segundo disco que se llamó escuetamente Almendra II. Se nota que la inspiración no estaba en su mejor momento al interior de la banda. Pese a ello, pese que a Spinetta se le soltó el fusible y andaba errático e inexplicable; pese al desgano que sentían los demás por no poder ir en la dirección que Luis planteaba (que no era ninguna); pese a la fama, el estrellato y a la muchacha ojos de papel; la banda aún tenía cartas bajo la manga. Si bien el segundo disco es muy disperso a ratos (la composición está repartida entre Edelmiro y Luis) la banda tiene momentos de esplendor absoluto, uno de ellos es Para ir, último tema de la primera parte. En esta canción Spinetta hace gala de su poesía con mínimo acompañamiento de la banda, como si ésta estuviera afinando sus guitarras mientras Luis canta "Siéntate a ver el día". Cabe añadir que está canción está dedicada a Cristina Bustamante, la original muchacha ojos de papel. Años después Spinetta también le dedicaría otra, Blues de Cris, que es la antítesis de la original y sirve como un buen contraste para enseñar que sí se deben escribir canciones para alguien, siempre y cuando se anote sobre el inicio y el final de la relación; sobre todo si el final es un blues eléctrico cargado de un riff poderoso y pesado; pero esa es otra historia. Ahora nos quedamos con Para ir.

El último cable suelto tiene que ver con la playlist #2 que estaba dedicada casi en su totalidad a Chris Cornell. En esta semana mucho se se ha hablado del mutismo de Eddie Vedder al respecto. Cero tweets, cero I like, ningún compartir. Es mucha indiferencia para estos tiempos de redes sociales, sumado al hecho de su inasistencia al velorio, mucha gente se cuestionaba la actitud del líder de Pearl Jam, es por eso que los ojos y oídos estuvieron pendientes de la primera parada de su gira solista en Amsterdam. Allí Vedder tampoco mencionó a su otrora compañero, pero la lista de canciones interpretadas es el mensaje que queda, todas hablando sobre la pérdida y el dolor. No hace falta decir más salvo que una de las canciones interpretadas fue Without you con la que cerramos el playlist. Te queremos Chris. 

Las anteriores playlists las encuentras aquí:


Cementerio Club #1

Year of the Horse #2


jueves, mayo 18

(+)



Una vez cantaste que nada podía matarte, por mucho que lo intentaras. Hoy esas palabras adquieren un tono demencial, fatídico. Nadie lo supo ver. Aún no salgo del asombro y tristeza, cada vez son menos los amigos que quedan en la ruta. Adiós Chris, tu voz resuena en mi cabeza entre todo este ruido: "Follow me into the desert..."


martes, noviembre 1

Vacaciones Permanentes

— ¿Es cierto?
—Sí. Acaban de darme vacaciones forzadas en mi trabajo. La gota que rebalsó el vaso fue que llegué tarde y sobre todo ebrio a dictar clases. A los diez minutos me había quedado dormido en mi asiento luego de dar un complicado pero maravilloso ejercicio de cálculo. Nadie aprecia los pequeños detalles. La directora académica me hizo despertar y pidió amablemente que me fuera a casa.
»Al día siguiente cuando entré a su despacho, dijo que debido a mi antigüedad no me iban a despedir, pero que ya no podía seguir dictando clases en lo que restaba del año. Me dio algo de dinero a modo de aguinaldo adelantado, creo que en el fondo está enamorada de mí. La había sacado barata. Agradecí su gesto y le dije que era consciente de mi situación y que tenía pensado entrar a un centro de rehabilitación para tratar mi problema de larga data debido a traumas infantiles. Mentira total.
»Al comentar lo sucedido en casa, las cosas no mejoraron. Mi mujer entró en cólera y al igual que la directora académica sintió que la gota había rebalsado pero no un vaso sino el turril de las equivocaciones. Se marchó de casa y se llevó al gato. A la semana trajo los papeles del divorcio. Yo estaba en shock. No podía creerlo, pero conservé el aplomo y la compostura que me caracterizan. ¿En serio quieres hacer esto?, me dijo en una especie de inversión de roles fácil de detectar tras varios años de convivencia. Claro, le dije mientras jugaba con el gato por última vez, lo quiero todo.
»De ese modo mis vacaciones adquirieron un matiz nuevo y es en ese tipo de situaciones cuando surge la semilla que se hace planta y luego un árbol, un árbol lleno de dudas ¿Puedo vivir a plan de latas de atún y carne fría? ¿Van Camps? ¿En cuánto tiempo se me acabará el dinero? ¿Qué hago cuando tengo tiempo de sobra, única y exclusivamente para mí? He sido criado y educado para tener obligaciones y responsabilidades, siempre pensando en lo que tendré que hacer el día de mañana. Planificación, programación y organización. Ahora nada de eso existe.
»Intenté dibujar pero mi pulso ya no es el de antes. Intenté escribir pero nunca me sentí cómodo haciéndolo. Invité a algunas amigas a beber, pero a los 10 minutos acabé abriéndoles la puerta: ninguna de ellas sabía apreciar el disco Fragile de Yes. Sobre todo la línea de bajo en "Roundabout" cortesía de Chris Squire; conocido también como Fish, no sé si es importante mencionar esto, pero lo hago de todas formas.
»Las drogas siempre funcionan en la medida que uno lo desea, hay ocasiones en que puedes aspirar por una noche alocada, pero nada de eso ocurre si los ánimos no están en su sitio. No hay viaje psicodélico, no hay delirio, ni impulsos frenéticos. Todo se mantiene en absoluto silencio, ni siquiera el reloj parece emitir algún signo de vida. Me recosté en el suelo por varias horas con la música a volumen bajo, no era Fragile lo que sonaba, a veces yo tampoco entiendo ese disco. Alguien debería abrirme la puerta e invitarme a salir.

viernes, octubre 21

TDK



Si se entiende la memoria como un cassette TDK de 60 minutos que se envuelve en un carrete y deja vacío otro, entonces intente (solo intente) recordar el día en que le entregaron el cassette virgen envuelto en papel celofán. Vuelva al instante en que lo sacaba de su estuche ¿Puede revivir ese instante cuando sintió la cinta en blanco pasando por primera vez por el cabezal?  Mente en blanco. Silencio. Apretó rec y comenzó a grabar ¿Qué grabó? ¿Las voces aniñadas de sus parientes hablándole? ¿A su madre advirtiéndole que no se aleje demasiado? entonces lo que se oye a continuación debe ser el sonido de sus pasos que se alejan vertiginosamente porque todo en la vida se reduce a huir o buscar (que viene a ser lo mismo, afán vano) ¿Qué sigue después? 

¿Y qué ocurrió cuando grabó en los dos lados del cassette? ¿Dónde puso los nuevos recuerdos? Ahí es cuando las cosas se ponen interesantes. Se da inicio al caótico proceso de sobregrabar una y otra vez recuerdos en su limitada memoria que no tiene una duración de 60 minutos, sino tal vez 20 o 10 a lo sumo. Entonces las voces se confunden unas con otras, y la anécdota de la primera vez que fue a una fiesta ahora queda al descubierto. No es cierto que bailó con la predilecta del curso, no es cierto que sus amigos festejaban sus bromas. Usted estaba en un rincón comiendo pipocas y antes había roto un vaso que trató de barrerlo con el pie. Empieza a darse cuenta que su pasado es una serie de collages mal hechos, torcidos a gusto y voluntad.

Con el transcurrir del tiempo también se habrá dado cuenta que la calidad de las grabaciones va disminuyendo. El cassette está empezando a grabar en un volumen bajo y además ha empezado a surgir otro inconveniente: la cinta ha comenzado a llenarse de ruido blanco. Voces distorsionadas y ruido. Al final solo quedará este último sonando cada vez más fuerte hasta romperle los tímpanos o hasta que oprima stop. Nunca el silencio sonó mejor.

lunes, junio 20

18:15



En la ciudad de Cochabamba  todas los noches de invierno ocurre un extraño fenómeno en el lapso comprendido entre las 18:15 y 18:25. Debido a alguna falla del sistema de alumbrado público, la calle Esteban Arce es una de las pocas de la ciudad donde las luminarias tardan más de lo normal en encenderse. Mientras el resto de la ciudad goza ya de luz artificial, ésta permanece en penumbras.

Es en ese ambiente por donde la gente transita al salir del trabajo o los centros comerciales. Sombras dentro de una sombra aún más grande. No se habla mucho, lo único que se busca es salir de allí lo antes posible. La única luz es la que emiten los cigarrillos se puede oír el crepitar de las hojas de tabaco que se encienden cuando se los lleva a la boca, una especie de faro que sirve para mirar fugazmente los ojos de quien tienes a menos de dos metros de distancia ¡Virar, virar! ¿A dónde? 

Lo extraño si es que lo anterior no lo es sucede al término de la calle en cuestión. Un paso más y se llegará a territorio iluminado; pero los ojos se han acostumbrado a la oscuridad y las pupilas están abiertas por completo. Nadie quiere salir de aquí. La gente da media vuelta y vuelve a recorrer la Esteban Arce de extremo a extremo las veces que sean necesarias. Como en una procesión, aunque esta vez no se pide por la salvación de la humanidad, sino todo lo contrario. No naciste para ser salvo. No naciste para vivir. Alguien golpea una puerta frenéticamente dos cuadras abajo, el tráfico vehicular no existe y la gente desborda las aceras chocando unas con otras; te golpean con el hombro al pasar, caes al suelo y te pisan los dedos. Tienes que levantarte rápido, se hace difícil respirar. Gritos que se suceden uno tras otro y una voz que pronuncia tu nombre. Es el fin.

A las 18:25 el alumbrado público se activa y las luminarias se encienden. Todos los monstruos que llevamos dentro vuelven a su sitio, recordamos que tenemos que volver a casa, que los hijos y la esposa esperan para tomar el té y ver la novela de las nueve. Las cajeras del banco se arreglan el vestido y los altos ejecutivos se ajustan la corbata aunque aún llevan sangre en las manos.

La calle se vacía, algunos autos pasan por encima de un par de zapatos que nadie reclamó. Todo en calma. En Cochabamba no sucede nada. 


miércoles, marzo 9

miércoles, marzo 2

Amy Winehouse - Monkey man

Es 2007 en Londres, Amy Winehouse está dando un concierto para la BBC, mismo que ha logrado sobrellevar bastante bien dado el historial que la precede y que todavía le faltaba por destruir. Todo transcurre con cierta tranquilidad y al momento del adiós la canción elegida es un viejo cover al reggae de Toots and the Maytals: Monkey Man, ahora con el tiempo más acelerado que el original. Suenan las trompetas,  los dos coristas empiezan a ejecutar una coreografía llamativa que enciende al público en aplausos. Amy está parada al centro del escenario sosteniendo su vaso.

"It's your lie, it's your lie" canta con su ya característico acento mientras intenta apegarse a la coreografía establecida. No lo logra, sus movimientos son erráticos. Se la nota aburrida. En mitad de la canción la banda y los coristas -que parecen ajenos a lo que sucede- intercambian pasos, saltos y demás monerías. Amy los mira sonriendo; hay cierta desidia en ella, sobretodo cansancio, han sido varios meses de gira y de noches descontroladas que de a poco le están pasando factura.

Llega el gran final: Amy parada en el centro del escenario mirando algún punto distante en medio de la multitud. Su vida se ha convertido en una caricatura de la que todos parecen sacar rédito menos ella. Decide marcharse sin agradecer al público ni a esperar que el presentador pronuncie su nombre. Adiós Amy, la multitud vuelve a rugir en aplausos, la banda y los coristas agradecen, todos lucen felices pero ella no está. Amy se ha ido.





miércoles, febrero 24

¿A dónde vamos?
sólo queremos estar en todas partes

como los muertos arrojados al mar.

miércoles, diciembre 30

Mejor disco 2015: Kurt Vile - B'lieve I'm goin down



B'lieve I'm goin down el nuevo disco de Kurt Vile suena a Kurt Vile. Con eso debería bastar para esta reseña, pero no. Grabado inicialmente en el desierto de Joshua Tree, el álbum muestra variantes significativas respecto a Wakin on a Pretty Daze, pero sigue poseyendo el sello al cual tiene acostumbrado a sus seguidores. Mucho se habla sobre la evolución del sonido que debe tener una banda o solista que finalmente acaba decantándose — casi desesperadamente— por la vía de sintetizadores y loops para intentar mostrar algún progreso. En el caso de Vile es todo lo contrario, este nuevo trabajo al igual que los anteriores está basado en guitarras —con mayor énfasis en la acústica en este caso— y un piano exacto y preciso que dan al álbum un signo minimalista pero sobre todo íntimo, y éste quizás sea el nuevo giro de tuerca que B'lieve I'm goin down presente frente a sus predecesores que apostaban por un toque más grandilocuente.

Después de un inicio vacilante con “Pretty Pimpin” y "I’m an Outlaw”, el disco empieza a mostrar su identidad en “Dust Bunnies”, con Vile en la eléctrica y el órgano acompañándolo pausadamente, sirviendo de soporte cuando la guitarra gira sobre los mismos acordes. El carácter melancólico se empieza vislumbrar en “That’s Life, tho (almost hate to say)” y "Wheelhouse"  donde la acústica carga todo el peso y la voz se hace hipnótica, a ratos como un arrullo trágico en el caso de la primera “That's life, tho. Almost hate to say it. That's life, tho. In every brutal way” o con el fondo trazado por distorsiones lejanas que estallan casi de forma imperceptible en el caso de la segunda

En “Life Like This”, Vile intenta esbozar laberínticas rimas, en lo que parece ser su más cercano intento por aproximarse al mundo del rap; pero el piano y el tono cansino con el que lo realiza devuelven las cosas a su sitio: una autentica maravilla.  Vile siempre suena a Vile aunque en versión hip hop. El polvo y la aridez de Joshua Tree entran en escena  a través de la poética “All in a Daze Work” donde la guitarra entreteje su contrapunto mientras el sol abrasa y arrasa con todo dejando el delirio en lenta extinción “Hey man I believe I'm floating and of course of course. Guess I got my mind well twisted didn’t I, well

En Lost my Head There se pueden encontrar algunos ecos del Daniel Johnston de los ochentas, ya que el piano posee protagonismo pero sobre todo tonos simples y ritmo travieso a punto de salirse de cauce, cortesía de Stella Mozgawa  (Warpaint) en la batería, para retomar la tranquilidad con Stand Inside, donde otra vez la acústica vuelve a sonar melancólica, el piano ayuda a entretejer el espacio sonoro en una de las mejores canciones del disco  donde Vile  habla sobre sus temores y falencias en su matrimonio “I’m distant. Sure I’m your man. Do what I can. But don’t stand by my side. Stand inside” en una especie de confesión hipnótica consigo mismo.

"Kidding Around"  y  "Wild Imagination" sirven de cierre perfecto con ese sonido cálido y relajado, como el fin de la meditación antes del despertar a la realidad otra vez. El mundo que ha creado Kurt Vile a lo largo de todos estos discos ha encontrado —créanlo o no — un nuevo sol con  B'lieve I'm goin down el mismo que parece partirse a pedazos, bella y trágicamente.



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