lunes, agosto 10

Wilco - Star Wars




Estridente, inconexo. Así son los primeros segundos de Star Wars, el nuevo álbum de Wilco que sorprendió a sus fans al poder descargarlo de manera gratuita en su página web, sin trámites y a un clic de distancia. Nada hacía suponer que la banda planeara sacar a la luz nuevo material, tomando en cuenta que Jeff aún se encontraba inmerso en la promoción de Sukierae (2014) —álbum en colaboración con Spencer, su hijo— además de otros proyectos, como la realización del Solid Sound; pero así ha venido sucediendo con Wilco, una caja de sorpresas que nunca parece agotarse.

Hablando del pasado, habrá que advertir que Star Wars está lejos de igualarse con esas obras capitales —como Yankee Hotel Foxtrot(2002) o el inolvidable A Ghost Is Born(2004), el quizás, mejor álbum de los últimos quince años— pese a ello este nuevo trabajo presenta algunas mejoras a lo que fue The Whole Love (2011) que a ratos pecaba de disperso; en Star Wars existe  unidad sónica a lo largo de los once temas, algo que esta actual formación —con once años en la ruta— había tenido dificultad de llevar a cabo.

“EKG” abre el álbum con lo que parece una zapada breve de la banda para dar paso a la cautivante “More”, con coros a lo Big Star y guitarras que caen en picada con esa agudeza que caracterizará a estas once canciones; encontrando otro de sus momentos cumbres en “You Satelite”, una canción que puede pecar de monótona, sin demasiadas variaciones pero que es sostenida por la voz de Tweedy —ahí reside su gran mérito— logrando un efecto hipnótico mientras el sonido gira sobre su propio centro como un gran tornado que lo devora todo.

Deudores del country rock tienen su momento de éxtasis en “Taste The Ceiling”, tal vez el punto más flojo de Star Wars ya que carece de sorpresa. Otro de los aspectos a destacar es que éste no es un disco plenamente de guitarras, Mikael Jorgensen en los teclados tiene varios momentos de brillantez como en “Pickled Ginger” donde comparte luces con la batería machacante y el bajo al frente marcando el ritmo mientras Tweedy canta “I never let you ride, I'll never bet you don't know, I sound like this in the night, I'll never let it show”.

Lo más cercano a los viejos tiempos vendría a ser “Where I Do Begin” con ese inicio vacilante, donde la canción parece no tener rumbo para que luego cintas pasadas al revés sean el preámbulo de esas explosiones guitarrísticas de Nels Cline, llenas de melancolía que terminan en el momento en que prometían más. La influencia del rock de los 70’s siempre ha sido notoria en Wilco, ese es el caso de “King Of You” o “Cold Slope” —otro de los puntos altos—  hereditaria del  Lennon solista, y que hacen de Star Wars un álbum de contraste frente al gran catálogo de la banda, que en esta ocasión ha optado por la inmediatez de las canciones dejando un poco de lado su faceta experimental o dicho de otro modo: Wilco es todavía una sorpresa agradable de escuchar.

Pd.- De regalo, una actuación realizada hace algunos días, en el Pitchfork Music Festival donde interpretan el álbum en su totalidad




lunes, julio 13

Stephen Malkmus and the Jicks - Real Emotional Trash

Antes que cese la euforia después de las primeras cincuenta oídas es mejor escribir un par de líneas acerca de éste disco, que vio la  luz hace ya un buen par de años —dos mil ocho para ser precisos— y que bien debió servir para que Stephen Malkmus sea portada de la Rollingstone por seis meses seguidos o que por lo menos para que se declare feriado mundial el 13 de enero, fecha de lanzamiento del álbum. Nada de eso sucedió, la realidad siempre es otra; si bien recibió críticas positivas no fue etiquetado de imprescindible, ni tampoco hubieron festejos a nivel mundial. Para contextualizar un poco no estará de más recordar que ese fue el año de Tv On The Radio o Fleet Foxes, por mencionar algunos nombres; es decir chau zapadas, no insista.



Precisamente en ese período electro-indie-folk-alternativo-proto-neo-post hipster es que Malkmus publica este álbum que de entraba mostraba sus intenciones: "Dragonfly Pie" abre con un riff poderoso y extendido que aumenta de voltaje pausadamente, ganando cada vez más furia a medida que transcurre la canción hasta detenerse casi abruptamente mientras un xilófono —o un teclado haciendo las funciones de éste— marcan el alto y acompañan la frase: "Shake me off the knife because I want to go home" para luego volver a la tónica anterior, sólo que mucho más pesada dando  rienda suelta a todos los trucos de guitarrista  que el ex Pavement logra desplegar a cabalidad. 


Párrafo aparte, para la baterista Janet Weiss —miembro de las descomunales Sleater Kinney— que se roba las luces en varias de las canciones siendo "Hopscotch Willie" un buen ejemplo de ello, convirtiéndose  en el soporte ideal para los indefinidos solos de Malkmus. Si el sonido de la guitarra es como un cometa remontando cielos nebulosos, Janet es la niña que maniobra desde la tierra, manejando los hilos, la distancia y la altura; es ella quien corre en medio de la lluvia y rayos que caen cada vez más próximos. 


Con un inicio demoledor hay tiempo para tomarse una pausa con "Cold Son", de melodía más cercana al pop que sirve para recuperar aire, del mismo modo con "Real Emotional Trash", donde Malkmus habla de una fuga por carretera que llega hasta fronteras mexicanas y es en ese momento en que las distorsiones del teclado sirven de preludio para que la banda vuelva a meterse de cabeza en otra vorágine sónica. No hay marcha atrás, sólo se puede pisar el acelerador a fondo hasta perderse en el desierto de Sonora.


Para ir cerrando está "Gardenia" donde otra vez Janet juega papel primordial con el ritmo y haciendo coros en otra melodía pop que ha servido de contraste a la explosiva "Baltimore" dejando ya en claro que esta es la tónica que el disco ha adoptado para sí mismo: melodías dulces para armonizar explosivos pasajes psicodélicos, dando como resultado acaso el mejor disco en la carrera solista de Malkmus quizás superado por Mirror Traffic (2011) álbum donde también contó con la presencia en los parches de la batería de las hoy reagrupadas Sleater Kinney.


Es quizás porque si bien Mirror Traffic presenta un sonido más amable y accesible que los wah wahs difusos presentes en Real Emotional Trash, es este álbum el que lo hará merecedor de ser portada de revistas y de feriados mundiales. Sí, lo hará merecedor de eso y más; pero en un futuro lejano, muy lejano. O quizás no.

  
Pd1.- Encontré este concierto donde casi interpretan todo el álbum, disfruta

Pd2.-Para vos pirata, lo que buscas está aquí o aquí




miércoles, enero 14

1972: El fin de los Rolling Stones


Los Stones debieron morir en el '72 o por lo menos desaparecer para siempre en extrañas circunstancias. Ese es el año en que andaban de gira promocionando Exile on Main Street por Estados Unidos, ese disco caótico grabado en Nellcôte que es un puzle de ideas y sonidos que la banda venía trabajando afanosamente desde Beggars Banquet. Con Exile... se completa ese diamante mágico de su discografía, cuatro álbumes llenos de rock sucio salido de un sótano inmundo y húmedo que arrastran los últimos estertores del pensamiento de los 60's. Sí, ese era el preciso momento de desaparecer, mientras recorrían una de esas carreteras rectas e interminables, como una aguja lista para el chute. Porque 1972 fue el último año de la música -la de ellos y la de todos- que después sufrió un apagón del cual no se recuperaría sino hasta veinte años después. Los Stones nunca más pudieron armar otro disco tan certero y de lo único que se han ocupado en este tiempo, ha sido de sobrevivir de la mejor/peor manera -coqueteando con el reggae y el disco, dando interminables y sofisticadas giras- que no es poco, pero no viene al caso.

Entonces imaginemos a la banda rumbo a un concierto en un pueblito lejano de Texas; a Keith y Anita totalmente colocados, el riff humano en su peor momento que musicalmente traducido, significa el mejor; al buen Bobby Keys ensayando al fondo con su saxo drogón junto a Mick Taylor, el mejor guitarrista que los Stones pudieron tener jamás; la mirada cansada de Charlie; la lista de mujeres de Bill Wyman y Mick Jagger, el hombre sin alma. Todos jóvenes, todos en el centro del caos, todos inventando el rock and roll letra por letra. 

El bus va alejándose, toma una curva y  se pierde de vista, luego un ruido: el rechinar de los neumáticos contra el asfalto, gritos que no duran mucho, sólo un par de segundos  luego: silencio y  oscuridad. Los Stones han dejado de existir.



lunes, diciembre 22

Cortar por lo sano

Acababa de recoger mi canastón navideño: bañador de plástico, botella de vino, panetón, galletas y chocolates; iba caminando por la Av. Heroínas pensando que el año podía acabar bien después de todo. Eran las 11 de la mañana con un sol enfermo de calor, usé el bañador de plástico color fucsia  como sombrero improvisado, llegué a una plaza y entonces la vi. 

Descalza sobre una pequeña pirámide escalonada; con el cabello largo y suelto. El cabello, esa es la clave de todo esto; entonces él apareció, subió las gradas hasta alcanzarla, ella retrocedió dos pasos, sintió miedo —en retrospectiva, creo que todos lo sentimos—  y luego contaron: Uno, dos, tres, cuatro cinco, seis, siete, ocho; ella se dio la vuelta y él la sujetó del cabello, como tantas otras veces, pero ahora con una tijera entre manos. Lo cortó casi de raíz, le entregó el mechón, arrojó la tijera y se fue —o huyó— ella bajó por las gradas esparciendo sus cabellos por todo el lugar.

Me entregaron un papel con una nota: 
"Aquél con quién viví una relación amorosa, intensa y violenta, lo invito a que corte mi cabello, tomando mi pelo de la misma forma que lo hacía cuando me agredía.

Liberándonos así de esas experiencias dañinas, dejando en el pelo cortado ese círculo dañino emocional y violento del que fuimos parte".


Emprendí el regreso a casa pensando en lo sucedido, definitivamente este año no está para primaveras y flores.

miércoles, diciembre 3

(+)


Adiós Bobby, ese saxo vertiginoso y saturado en coca resonará por siempre en las paredes de esta habitación.

viernes, septiembre 26

Fe de erratas

Este post sirve para enmendar un error livianito, pero error al fin. Como es de conocimiento público este blog ha derivado en la creación de un estudio de grabación que a su vez propició la creación de un sello editorial para finalmente decantarse en un centro de apicultura en las afueras de esta ciudad, todos con el mismo nombre: Medusa Suicida Producciones.


Es del sello editorial de lo que nos compete hablar en esta oportunidad, tras haber publicado en enero la novela Sitiada en el castillo mirando me quedé y qué de la  autora Cassandra Silva,  con un éxito de ventas que superó todas las expectativas dado que las primeras 450.000 copias se habían agotado en menos de una semana. "Y eso que trata de todas las formas posibles de boludearse en las tardes" repetía la autora sin aún poder dar crédito.

El libro como tal está próximo a romper récords de venta en el país y latinoamérica (o tal vez ya lo hizo mientras escribo estas líneas) lo cual nos llena de orgullo como casa editora, motivo por el cual ya estamos pensando en sacar una segunda edición que de seguro se esfumará de nuestras manos ni bien la coloquemos en los estantes de las librerías.


Debido al masivo éxito del libro hemos recibido varios mails y comentarios haciéndonos notar varias erratas que de una forma u otra han logrado escaparse a nuestro ojo editor. No nos queda otra que pedir disculpas a los amigos lectores, que esperamos sepan comprender que si bebemos un vodka acompañado de su par de clonazepanes mientras editamos y diagramamos, lo hacemos con la intención de "atrapar al dragón" (véase el capítulo de south park) más no para dejar pasar semejantes errores a la hora de presentar uno de los libros capitales de la década, con o sin erratas.

Rogamos a todas las personas que han logrado conseguir un ejemplar de Sitiada en castillo mirando me quedé y qué tengan la amabilidad de imprimir este humilde post y adjuntarlo en la última página del libro. (Se sugiere obviar el post y sólo conservar la fe de erratas, porque para variar estamos con un vodka a la mano, aunque sin clonazepam valga la pena aclarar).

Pag. 47: Donde se lee "ricamente" debe leerse "de rechupete" o "uberchévere" 
Pag. 51: Donde se lee "Reflektor disco de Arcade Fire" debe leerse "pérdida de tiempo superior a los 30 minutos"
Pag. 52 Dónde se lee "Cervantes" debe leerse "sirvientes" 
Pag. 54 Donde se lee "cansada, tengo estufa" debe leerse "casada, vendo trufas"
Pag. 55 Donde se lee "mis amigos" debe leerse "todos muertos"
Pag. 56 Donde se lee "te quiero" debe leerse "¿en serio?"
Pag. 57 Donde se lee "vos me motivas" debe leerse "bocinas"
Pag. 63 Donde se lee "trabajo" debe leerse "duermo"
Pag. 70 Donde se lee "Brasil" debe leerse "decime que se siente"
Pag. 77 Donde se lee "bebé" debe leerse "deben ser vistos pero no oídos" o "no gracias"
Pag 145 Donde se lee "poesía" debe leerse "masturbación"
Pag. 184 Donde se lee "te garcho" debe leerse "te encargo"

En la seguridad de contar con su comprensión. 

domingo, junio 22

Jack White - Lazaretto


Publicado inicialmente en After Hours in Tokio

Lazaretto, según su definición en el diccionario, es un hospital para aislar a personas infectadas con enfermedades contagiosas, que en este caso sirve a Jack White para aislarse de su pasado, redescubrirlo y salir a flote. “Y al igual que la masa, no me caigo. Soy tan Detroit, me hacen resurgir de las cenizas...”.
  
Después de dos matrimonios fallidos, tres bandas y numerosos proyectos en su haber, Jack White ha vuelto. Esta vez con su segundo álbum solista. “Tengo tres mujeres, pelirroja, rubia y morena”, es la frase inicial con la que abre este disco. Atrás quedó Blunderbuss (2012) y su sabor agridulce, un disco  irregular que no acabó de conformar del todo. Atrás, todo ha quedado atrás.

Sin embargo, hay un obstáculo que aún no ha quedado resuelto del todo y es posiblemente algo con lo que el de Detroit tenga que sobrellevar por el resto de sus días: esa bestia de dos cabezas llamada White Stripes. Y es que en Lazaretto -si bien hay algunos guiños- todavía se extrañan los golpes  a los parches cortesía de Meg White y aquellos blues electrificados llenos de oscuridad, salvajismo pero sobre todo magia. Es casi imposible de creer que sólo dos personas hayan cambiado el curso de la música, sin más elementos que una guitarra de plástico y una batería reducida a su mínima expresión. El mundo en rojo y blanco.

Para la consecución de este disco a modo de una trinidad sónica,  Jack se apoyó en la guitarra, el piano y el violín, y tuvo que echar mano de viejas notas y grabaciones de material que había realizado cuando tenía 19 años. El viaje a la nostalgia es inevitable. Ahora con 39, y rodeado de una decena de músicos, inicia esta cruzada con 'Three Women' y las primeras notas de un órgano cercano al Blonde on Blonde de Dylan y un arranque furioso que culmina con una batería machacada a golpes mientras White mantiene el riff antes de que estalle en pedazos y la armónica se una en el vértigo creado. Tal vez los finales de las canciones sean lo más delicioso del disco. Ocurre lo mismo con 'Lazaretto', que también mantiene el ritmo y agresividad, además de contar en los últimos segundos con un violín punzante que recoge la posta de un explosivo e impredecible solo de White.


En 'Temporary Ground' se aquietan las aguas, aunque no deja de ser una agradable melodía deudora del country. Algo similar ocurriría con 'Entitlement', aunque en este caso los resultados son distintos y la tentación de apretar el botón de next track es muy sugerente.

Uno de los puntos altos del álbum viene con los coros ululantes que marcan el inicio de 'Would You Fight For My Love?', canción que bien podría ser la banda sonora de cualquier western o alguna película sangrienta.

'High Ball Stepper' tiene el buen gusto de ser un tema instrumental muy bien logrado, donde White hace gala con sus habilidades de guitar hero sin pecar de pretencioso. El disco gira en torno a cierto aire juguetón  con las voces reverberantes  en 'That Black Bat Licorice' a modo de una risa siniestra y el violín que vuelve a aportar lo suyo casi en el final.

Lazaretto es un disco de varias oídas, hasta que uno logre quitarse el estigma de que está oyendo a un ex White Stripes  y comprenda que no es el fin del mundo. ¿O sí lo fue?


Link en comentarios

viernes, junio 6

Rehab

Ayer mientras tomaba un examen de mesa pensaba que debería  entrar a rehabilitación. Aunque sea por los motivos erróneos. Primero porque no soy adicto -o estoy lejos de serlo- y segundo porque  no haría absolutamente nada más que hablar con los internos, hacerme amigo de algunos -muy pocos- y de tener a alguien que obligatoriamente tenga que oír mis problemas, que si bien no son muchos pueden llevar un par de horas, a saber: la indiferencia de mi gato, mi inhabilidad para el baile o aquella ocasión que en el kínder le puse tranca a una niña mientras jugábamos al gato y al ratón.


En las mañanas me sacarían en silla de ruedas a tomar sol en el patio, peinarían mis cabellos mientras intento balbucear alguna palabra. "La coca lo ha hecho pedazos" susurrarían las enfermeras. En las noches algo de pipocas y televisión en el comedor central mientras mi amigo del 2B proferiría alaridos de dolor por el síndrome de abstinencia. La abstinencia me es indiferente, mientras no me quiten el café y los cigarrillos. No faltarían las risas y los chistes pesados mientras el del 3A empiece a  sudar y temblar por tercera ocasión. Tal vez él me tomaría del brazo y me lo oprimiría fuertemente. Ahí se cortaría la risa en seco. Un rayo en el cielo nuboso. El horror me mirará a los ojos y mis ojos mirarán un túnel oscuro y profundo. 


Los domingos esperaría en vano a que la familia venga a visitarme, me resignaría a mirar por la ventana a los trenes huyendo a toda velocidad sin que existiera nada para detenerlos, una marcha constante partiendo en pedazos a cualquiera que atraviese su camino. La locomotora ruge por llegar al final. Como una adicción. Tengo el futuro resuelto.

domingo, mayo 25

Ocho





Probando, probando...


-Ocho han sido los meses que este blog ha estado sin actividad.

-Bob Dylan cumplió 73 años.

-Hablando de música, por más que medio mundo se deshaga en elogios, el Reflektor de Arcade Fire es un disco para el olvido.

-Por el contrario, lo nuevo de Beck da para oírlo durante horas y horas los arreglos, la producción, los coros, las guitarras precisas. Horas y horas.

-He vuelto al buen hábito de comprarme una cajetilla de cigarrillos semanalmente.

-Dios bendiga a mis papis y a los cigarrillos Laramie.

-He comprobado que fumar me causa sueño, mi número es de tres por día.

-El fútbol vive tiempos oscuros. El dinero y los planteamientos amarretes están de moda. Lo que ocurre en la Copa Libertadores y en la Liga de Campeones da para mirar el futuro sin muchas expectativas.

-Ya se viene el mundial, como siempre todas mis esperanzas serán puestas en aquellos equipos sin muchas chances de ganar.

-Si todo va bien, me despedirán en mi trabajo justo para el mes de la copa.

-Winter is coming!

-Se me había ocurrido alquilar un caballo e ir montado en él gritando la frasecita esa por toda la ciudad. Completamente en bolas.

-Tengo que tomar clases de equitación.

-Tengo que aprender a soportar el frío en bolas.

-Walter White ha muerto (spoiler spoiler!).

-En honor al buen cocinero, todos deberíamos probar met alguna vez. Azul por favor bitch.

-Paul McCartney está en el hospital. El día que el último beatle deje la tierra deberíamos apagar las luces e irnos. Suicidio en masa. La beatlemania aún perdura.

-Si uno se va de viaje debe llevarse On the road de Jack Kerouac.

-Si uno lee On the road lo único que debe hacer después es viajar.

-Viajar y esperar sorprenderse como la primera vez. Maravillarse con una calle que se parece a la de nuestra ciudad o un rostro del que podría ser nuestro vecino o amigo. Mirar a la gente en movimiento constante: a sus casas, oficinas o una cita. Darse cuenta que en realidad, todos merecemos estar solos en invierno.

-Quiero subirme a un Puma Katari.